Último de los Epicure nº 2 de Hoyo de Monterrey que me queda de una caja de madera de cierre deslizante de 25 comprada en noviembre de 2008.
El cigarro ha tomado en el humidor un color un poco más oscuro que su marrón original. Esta muy bien hecho, es sólido aunque cede a mi presión al gusto porque lo he tenido con bastante humedad desde que llegó a mi poder. Lo he cortado amplio, para tener mucho humo, que espero sea suave y aromático como el del resto de los "hermanos" que me he fumado.
Lo enciendo con un Prince PB-207 Pocket Torch que me gusta usar más que las cerillas largas con estos cepos. Este pequeñín no aparenta la fuerza que tiene, hay que refrenarlo o me incinera el pié del cigarro... El Epicure me tira bien desde el principio, muy fluido (y sigue así toda la fumada). Humo bien blanco, no denso pero más que ligero. Como sus hermanos, la combustión no es completamente pareja, aunque también ayuda a ello cierta brisilla. La ceniza inicial es muy blanca y compacta, para pasar después a ser más oscura y menos consistente, sobre todo la de la capa, que se riza y despelleja.
El suave sabor del campo, de la tierra -uno de mis favoritos en cualquier habano, para gustos colores- aparece desde el principio y se mantiene, para combinarse, tras el rápido 1er tercio, con otros más achocolatados y ligeramente picantes o quizá salados... son muy sutiles, muy suaves. Pero si tiro mucho el humo se acumula y pierdes las referencias. Me lo fumo casi "hasta las uñas". 40 minutos. Gran satisfacción.



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